El WhatsApp contesta con el catálogo de verdad
Un cliente pregunta cuánto cuesta la pantalla de su modelo a las once de la noche. Antes esperaba a la mañana siguiente, y a veces se iba a otro sitio.
No es un árbol de opciones: consulta el catálogo de Shopify y el TPV antes de responder. Lo que no sabe, lo pasa a una persona y lo deja en un panel donde se ve la conversación entera.
Un bot interno al que le pregunta el equipo
«¿Cuánto llevamos vendido hoy?», «¿tenemos ese modelo?», «¿qué hay pendiente?». Antes eso era interrumpir a alguien.
Vive en el grupo de Telegram y consulta ventas, catálogo y tareas. El resumen diario se genera en silencio: no lo publica en el grupo. Un aviso que salta todos los días se deja de leer, y entonces tampoco se lee el que importa.
Las tres fichas de Google, en automático
Las reseñas sin contestar hunden la puntuación, y publicar cada semana en tres fichas es un trabajo que nadie quiere.
Sincroniza reseñas y responde con el tono de la marca cada 48 horas, con un mínimo de estrellas configurable. Publica cada dos días apuntando a páginas internas, no siempre a la home.
El catálogo del mayorista entra solo
Cada tanda de terminales del mayorista eran horas de copiar, pegar y escribir fichas.
Los productos de Foxway se publican en Shopify con su ficha y su stock. Corre en su propio servidor, con su panel, para que una avería ahí no se lleve por delante lo demás.
El TPV y la tienda dicen lo mismo
Vender en la web algo que ya no está en la tienda es una devolución y un cliente enfadado.
Stock y catálogo sincronizados entre Shopify y RepairDesk, con un token de solo lectura por tienda: el sincronizador puede mirar el stock, no puede tocarlo.
Reservar cita sin salir de la ficha
El cliente elegía su reparación y, para pedir hora, tenía que irse a otra página y volver a decir el modelo y lo que le pasaba.
La ventana se abre encima de la ficha y no vuelve a preguntar lo que ya ha elegido. Va enganchada a la plantilla general y no a la sección, porque el maquetador de la tienda reescribe sus secciones cada vez que se publica un diseño y se habría perdido sin avisar.
Un tasador que no regala dinero ni lo roba
Comprar móviles usados a los clientes: cuánto ofrecer, y cómo no perder dinero cuando el aparato llega peor de lo que decían.
El precio lo calcula siempre el servidor: el navegador manda respuestas, nunca importes. Y un defecto no descuenta «un 35 %», descuenta lo que cuesta arreglarlo en ese modelo concreto, sacado de las tarifas que la propia tienda ya cobra.
Los envíos, cuadrados por API
Las tarifas de envío estaban puestas a ojo y no cubrían el coste real de recoger y devolver un móvil.
Se revisaron los costes reales y se aplicó la configuración por API en una tarde. Con una consecuencia que había que asumir: hay destinos a los que se decidió no enviar, en vez de enviar perdiendo dinero.