IA que trabaja
Caso real · no es un ejemplo

Una tienda entera funcionando con lo que hemos automatizado.

Un cliente de telefonía de Madrid: repara móviles y vende reacondicionados. Dos tiendas y una clínica del mismo grupo. Llevo su parte técnica, así que no es un cliente al que entregué algo y me fui: es un sitio donde veo cada día lo que aguanta y lo que se rompe. Esta página cuenta las 8 piezas que están funcionando, en qué orden se montaron y las cinco cosas que no se han podido automatizar.

0 piezas funcionandomontadas una a una, no de golpe
0h al día recuperadasestimación de ellos, no mía
0 jornadas al añode ocho horas cada una
0 cosas que no se pudierony están contadas abajo
De dónde salen estas horas. Las 3 horas diarias son lo que estima la empresa, no una medición con cronómetro. El resto son las cuentas de ahí (3 h × 5 días × 52 semanas ÷ 8 h). Lo digo así porque prometer una precisión que no tengo se acaba notando, y porque quien te enseñe un «+340 % de productividad» te está enseñando un número que se ha inventado.

Y por qué no digo de quién se trata. Porque decidirlo no me toca a mí: no he pedido permiso para poner su nombre en mi web, así que no lo pongo. Tampoco las dos calles, que lo señalarían igual de bien. Lo que sí está aquí es todo lo demás, y es lo que sirve para juzgar el trabajo. Si algún día te interesa comprobarlo, se pregunta y se enseña.

La cuenta

Cuánto es eso en horas, y cuánto en dinero

Un dato de partida y dos multiplicaciones. Está entera a la vista para que la puedas rehacer con una calculadora y para que, si te parece optimista, sepas exactamente qué número bajar: el primero.

3 hal día, lo que estiman ellos
5días de trabajo
52semanas
780 hal año (65 h al mes)
98jornadas de ocho horas
Si esa hora te cuestaAl mes Al año
22,53 €/hCoste laboral medio en España · INE, 20251.464 €17.573 €
30 €/hPerfil de coordinación · quien organiza el día a día1.950 €23.400 €
45 €/hPerfil técnico o sénior · quien además decide2.925 €35.100 €

La primera fila es el coste laboral medio por hora en España según el INE, que sirve de suelo; las otras dos son perfiles habituales. No es el sueldo de nadie de esta empresa: es la referencia para que compares con lo que te cuesta a ti la hora.

Y ahora la letra que importa

Esto no es dinero que aparezca en la cuenta del banco. Nadie ha despedido a nadie ni ha dejado de pagar una nómina. Lo que hay son 65 horas al mes que antes se iban en teclear, buscar y volver a mirar, y que ahora se gastan en atender clientes y reparar más aparatos.

Se llama capacidad, no ahorro, y la diferencia es honesta: sirve para crecer sin contratar, no para gastar menos este mes. Quien te lo venda como dinero en caja te está vendiendo otra cosa.

Tampoco está descontado lo que cuesta mantener todo esto funcionando, que no es cero. En la calculadora sí se descuenta.

El punto de partida

Seis programas que ya tenían y no se hablaban entre ellos

Aquí no se cambió de herramientas. Todo lo que sigue está montado encima de lo que ya usaban: el mismo TPV, la misma tienda, el mismo mayorista. Cambiar de programa es el proyecto caro que casi nunca hace falta.

RepairDeskel TPV de las dos tiendas: reparaciones, clientes y stock
Shopifyla tienda online de reacondicionados, accesorios y reparaciones
Foxwayel mayorista del que compran los terminales reacondicionados
Google Businesstres fichas: las dos tiendas y una clínica del grupo
WhatsApppor donde entra la mayoría de las preguntas de clientes
Telegrampor donde se habla el equipo entre sí
Cómo iba un martes cualquiera
  • Los precios por WhatsApp se contestaban entre cliente y cliente
  • El catálogo del mayorista se subía a mano, ficha por ficha
  • La web decía que había stock de algo que ya se había vendido
  • Las reseñas se contestaban cuando alguien se acordaba
  • Pedir cita obligaba a repetir el modelo y la avería
Cómo va ahora
  • El precio se contesta a las once de la noche, con el catálogo delante
  • Los terminales del mayorista se publican solos, con su ficha
  • Tienda y TPV dicen lo mismo
  • Ninguna reseña se queda sin respuesta más de dos días
  • La cita se pide sin salir de la ficha ni repetir nada
En qué orden

Nada de esto se montó el primer mes

Se empezó por lo que más dolía y lo que toca dinero se dejó para el final, cuando ya había confianza en que el resto aguantaba. Ese orden no es un detalle: es el método. Quien te venda ocho sistemas a la vez te va a entregar ocho sistemas a medio hacer, y el día que falle uno no vas a saber cuál.

Cada pieza nueva se apoya en la anterior. Por eso la segunda cosa que se montó no se ve desde fuera: era la casa donde iban a vivir las demás.

1

Lo que más dolía

El WhatsApp. Contestar precios y plazos se comía la mañana de alguien todos los días, y aun así quedaba gente sin respuesta.

2

La casa donde vive todo

Un panel interno con acceso por roles, avisos y las conexiones a la tienda y al TPV ya hechas. A partir de aquí, cada pieza nueva son unos pocos ficheros y no un proyecto entero.

3

Lo que se ve desde fuera

Las tres fichas de Google en automático: reseñas contestadas y publicaciones periódicas, que es lo que mira quien busca una tienda.

4

Lo que da de comer

El catálogo del mayorista entrando solo, y el stock de la tienda y del TPV diciendo lo mismo.

5

Lo que trae clientes a la puerta

La reserva de cita dentro de la ficha, sin repetir lo que el cliente ya había elegido.

6

Lo último, y lo más delicado

El tasador de recompra: ahí hay dinero saliendo, así que se dejó para cuando el resto llevaba meses funcionando.

Lo que está funcionando

Las 8 piezas, y qué tiene cada una por dentro

El bloque gris de cada tarjeta es la parte que no sale en los folletos: la decisión concreta que hace que eso funcione en martes por la tarde y no sólo en una demo.

El WhatsApp contesta con el catálogo de verdad

Un cliente pregunta cuánto cuesta la pantalla de su modelo a las once de la noche. Antes esperaba a la mañana siguiente, y a veces se iba a otro sitio.

No es un árbol de opciones: consulta el catálogo de Shopify y el TPV antes de responder. Lo que no sabe, lo pasa a una persona y lo deja en un panel donde se ve la conversación entera.

Un bot interno al que le pregunta el equipo

«¿Cuánto llevamos vendido hoy?», «¿tenemos ese modelo?», «¿qué hay pendiente?». Antes eso era interrumpir a alguien.

Vive en el grupo de Telegram y consulta ventas, catálogo y tareas. El resumen diario se genera en silencio: no lo publica en el grupo. Un aviso que salta todos los días se deja de leer, y entonces tampoco se lee el que importa.

Las tres fichas de Google, en automático

Las reseñas sin contestar hunden la puntuación, y publicar cada semana en tres fichas es un trabajo que nadie quiere.

Sincroniza reseñas y responde con el tono de la marca cada 48 horas, con un mínimo de estrellas configurable. Publica cada dos días apuntando a páginas internas, no siempre a la home.

El catálogo del mayorista entra solo

Cada tanda de terminales del mayorista eran horas de copiar, pegar y escribir fichas.

Los productos de Foxway se publican en Shopify con su ficha y su stock. Corre en su propio servidor, con su panel, para que una avería ahí no se lleve por delante lo demás.

El TPV y la tienda dicen lo mismo

Vender en la web algo que ya no está en la tienda es una devolución y un cliente enfadado.

Stock y catálogo sincronizados entre Shopify y RepairDesk, con un token de solo lectura por tienda: el sincronizador puede mirar el stock, no puede tocarlo.

Reservar cita sin salir de la ficha

El cliente elegía su reparación y, para pedir hora, tenía que irse a otra página y volver a decir el modelo y lo que le pasaba.

La ventana se abre encima de la ficha y no vuelve a preguntar lo que ya ha elegido. Va enganchada a la plantilla general y no a la sección, porque el maquetador de la tienda reescribe sus secciones cada vez que se publica un diseño y se habría perdido sin avisar.

Un tasador que no regala dinero ni lo roba

Comprar móviles usados a los clientes: cuánto ofrecer, y cómo no perder dinero cuando el aparato llega peor de lo que decían.

El precio lo calcula siempre el servidor: el navegador manda respuestas, nunca importes. Y un defecto no descuenta «un 35 %», descuenta lo que cuesta arreglarlo en ese modelo concreto, sacado de las tarifas que la propia tienda ya cobra.

Los envíos, cuadrados por API

Las tarifas de envío estaban puestas a ojo y no cubrían el coste real de recoger y devolver un móvil.

Se revisaron los costes reales y se aplicó la configuración por API en una tarde. Con una consecuencia que había que asumir: hay destinos a los que se decidió no enviar, en vez de enviar perdiendo dinero.

Una pieza por dentro

El tasador: por qué una pantalla rota descuenta 38 € en un móvil y 165 € en otro

Cuando compras móviles usados, el descuento por un defecto no puede ser «un 35 %»: un aparato no vale menos por un porcentaje, vale menos por lo que cuesta dejarlo vendible. Y eso ya estaba tarifado en la tienda, modelo a modelo. El tasador recorre los 149 productos de reparación del catálogo y carga el precio real de cada arreglo.

De dónde sale el descuento
ReparaciónMediana en tienda Variantes
Pantalla109 €356
Conector de carga59 €145
Batería59 €163
Cámara89 €64
Carcasa69 €55

783 variantes analizadas en total. De ese precio se descuenta sólo la parte que es coste real para la tienda (pieza y mano de obra). Cuando un modelo no tiene esa reparación tarifada, se usa la mediana como red de seguridad.

Las cinco decisiones posibles
Un porcentajeLa pantalla tiene arañazos pero funciona: se descuenta un porcentaje del precio vivo.
Un importe fijoEl Face ID no va: se descuentan los euros que cuesta, sin porcentajes.
Lo que cuesta arreglarloLa pantalla está rota: se descuenta lo que vale esa pantalla en ese modelo, no una media.
Un techoHa tocado agua: pase lo que pase, la oferta no supera un porcentaje del precio base.
No hay ofertaLa cuenta de iCloud sigue activa: no se da precio, se explica por qué y se dice qué hacer para volver.

Los «no hay oferta» se evalúan los primeros. Es mejor decirle a alguien «desvincula tu cuenta y vuelve» que darle un precio que luego no se le va a pagar: ese es justo el momento en el que estos servicios pierden la confianza del cliente.

Y dos frenos de negocio, por si el catálogo miente. Nunca se ofrece más de un porcentaje del precio al que la tienda vende ese mismo modelo reacondicionado, aunque el precio base esté mal cargado. Y por debajo de cierto importe no se da oferta online: se deriva a tienda. Un tasador sin topes es una forma cara de descubrir que un dato estaba mal.
La parte que no sale en los casos de éxito

Lo que no se ha podido automatizar

Son cinco, y ninguna se va a resolver la semana que viene. Están aquí porque un caso de éxito que sólo cuenta victorias se lee como publicidad —y con razón—, y porque si te estás planteando algo parecido, esto te sirve más que la lista de arriba.

Google no da una puerta abierta para esto

Gestionar las fichas por la API oficial exige una sesión que no se sostiene desde un servidor: Google acaba pidiendo captcha. Se pasa por una pasarela intermedia. Funciona, pero es una pieza más que puede romperse, y hay que decirlo.

El transportista no cotiza dentro del carrito

La herramienta con la que se compran las etiquetas no calcula el precio dentro del checkout de la tienda. Son dos capas independientes y hay que cuadrarlas a mano cada vez que cambia una tarifa. No hay forma elegante.

Un móvil hay que mirarlo con las manos

El tasador da una oferta, pero cuando el aparato llega lo abre una persona. La contraoferta la decide ella. Automatizar eso sería automatizar el error.

Cerrar un pago sigue siendo cosa de alguien

El sistema prepara el expediente entero, pero pagar al cliente requiere un rol humano concreto. Es a propósito: es donde sale el dinero.

Hay una integración parada por un permiso

La tienda de la clínica del grupo iba a conectarse con su software de gestión. Lleva meses parada porque falta un permiso que tiene que dar el proveedor. Está montada y esperando. Esto pasa, y no siempre depende de quien lo monta.

Lo que se pregunta todo el mundo

Las seis preguntas de antes de empezar

Con la respuesta que da el sistema que está montado, no la que quedaría bien.

¿Y si se inventa un precio y hay que respetarlo?

El precio no lo escribe el modelo: lo calcula el servidor con las tarifas cargadas. El navegador manda las respuestas del cliente, nunca importes. Aunque alguien trastee el JavaScript, la oferta que se guarda es la que ha calculado el servidor.

¿Va a hablar con mis clientes por su cuenta?

El chat de WhatsApp sí responde, con el catálogo delante, y lo que no sabe lo pasa a una persona. El bot del equipo, en cambio, no habla con nadie de fuera: es interno y punto.

¿Y si el equipo no lo usa?

Entonces está mal diseñado. Por eso el resumen diario no se publica en el grupo y el bot responde sin que haya que mencionarlo: cuanta menos ceremonia, más se usa. Lo que estorba se apaga.

¿Las claves son mías?

Sí. Las cuentas de los servicios son de la empresa, no de quien lo monta. Todo corre en un servidor suyo. Si mañana lo lleva otra persona, entra y sigue.

¿Qué pasa si esto se apaga?

El TPV y la tienda siguen funcionando: eran suyos antes y lo son ahora. Lo que se pierde es el automatismo, no los datos. El libro de compras sale en CSV y las fichas están en la tienda.

¿Cuánto de esto se hizo el primer día?

Nada. Empezó por el WhatsApp, que era lo que más dolía, y el resto fue cayendo durante meses, pieza a pieza. Quien te venda ocho sistemas de golpe te va a entregar ocho sistemas a medio hacer.

Lo siguiente

¿Cuánto de esto te haría falta a ti?

Probablemente nada de lo de arriba tal cual: aquí se reparan móviles y tú seguramente no. Lo que se repite de un negocio a otro no son las piezas, es el esqueleto: algo entra, se decide qué hacer, se actúa en un programa de verdad, se comprueba y se cierra.

La calculadora hace las cuentas con tu coste por hora y tu volumen, no con los de esta página. Le cuentas en dos frases qué se te va el día haciendo y te dice qué parte es automatizable y cuánto vale eso al mes. Si no sale a cuenta, te lo dice.

Quién te va a contestar

Yo. No hay un equipo comercial detrás de esta página: quien montó lo que acabas de leer y quien te va a responder el correo son la misma persona. Eso tiene una ventaja y un límite, y los dos son míos.